PEQUEÑOS LUJOS
Todo se puede vender, hasta lo que no se necesita. Eso es a lo que llamamos un lujo. Así lo definía la novelista Edith Wharton. ¿Hasta donde puede llegar la necesidad?. La diseñadora Coco Chanel que fue una especialista en crearlas, quizás nos puso tras la pista cuando dijo que lo contrario del lujo no es la pobreza, sino la vulgaridad. Teniendo en mente quizás ya a la diseñadora, los antiguos llamaron "Patatas a lo pobre" un plato que está de lujo.
No entiendo que exista una profesión hoy en día que se llame "modelo", ¿modelo de qué?. Se que hoy en día no se trata de otra cosa que de vender. Pero si parece que es políticamente incorrecto establecer un cannon. ¿Por qué es un lugar común que la publicidad nos lo imponga através de "modelos"?. Está estudiadísimo que todo acompañado de belleza entra bien (uff, esta frase a lo mejor no era la buena), da igual. En un experimento en que una chica disimulaba dejarse una moneda en una cabina, a la chica guapa se la dovolvían más veces que a la chica fea.
Es verdad que en la época de los griegos tenía importancia la belleza, pero "la idea de lo bello llevaba a la búsqueda, a la reflexión y en el arte a intentar la perfección", pero actualmente a qué lleva ¿a que compres tal o cual cosa?.
Ninguna campaña transmite la imagen de que lo importante en esta vida es una persona que te apoye, con la que tengas complicidad (ese hablar sin palabras) y que sea libre, porque no es egoismo decir que cada uno llevamos un camino, y cuando alguien te quiere, te compaña, y se sale y entra cuando le da la gana. Ni siquiera los hijos llevan ese camino: son sendas que salen de nosotros. "Solo somos el arco, ellos las flechas y el destino (o mejor ellos mismos) será quien apunte" dijo Khail Jibrán.
Profesionalmente estamos hartos de ver como el gracioso se lleva de calle a todo el mundo, cuando en el mundo laboral hay dos valores que están por encima de todos: la eficiencia (resolver problemas) y ser una buena persona. Lo demás como decía Lincoln es imposible "intentar engañar a todos siempre", pero ocurre.
En la película "Salvar al sodado Ryan", el tipo en cuestión, tras visitar el cementerio donde reposan los restos de los norteamericanos caidos en Normandia, después de rememorar como un puñado de soldados después de pasar el filtro de Playa de Omaha el día D, que fue una auténtica carnicería (los 20 primeros minutos de la película son de una crudeza espeluznante), de atravesar parte de la Francia ocupada, simplemente para arrancarlo de la batalla y traerlo sano y salvo. En fin el hombre se preguntaba, con lágrimas en los ojos (y la bandera de EEUU de fondo), si todo aquello había merecido la pena, y si en contrapartida el había llevado una "vida digna". Esa afirmación es muy relativa y se puede aplicar a una vida respecto a unos principios exteriores o a unos interiores, yo lo entiendo como una mezcla de los dos: que nos has jorobado a nadie para vivir y que has sido consecuente contigo mismo. Pues si es así, hasta ahora he vivido más o menos "un vida digna", pero me horrorizaría que alguien me pusiera de "modelo" de algo, ni quiero que nadie me lo imponga desde fuera.
Porque si con el tiempo me he dado cuanta que mi vida esta formada por cosas que tengo también lo esta por otras importantísimas de las que carezco, o mejor aún, adoptándo los modelos que habló Erich Fromm en "Tener y ser" por muchas que no siento o soy (que no por eso no pueda sertir o ser).
Para terminar un cuento.
Existió una colonia griega llamada Sibaris, en el sur de Italia fundada en el 720 antes de Cristo y que prosperó continuamente hasta su destrucción casi doscientos años después. Probablemente llegara a los 500.000 habitantes poco antes de desaparecer. Se contarían leyendas asombrosas que exageraban el lujo por el cual la ciudad se vio abocada a su destrucción: se prohibieron los gallos para no despertar a sus habitantes, se inventaron los orinales, se concedían premios a los mejores cocineros, se enseñaba a los caballos a bailar al son de la flauta y fueron los griegos de Sibaris (los sibaritas) los que inventaron el baño turco.
Vamos que según la mitología griega, Sibaris murió víctima de sus excesos. Pero...¿Qué sería hoy la vida, sin estas pequeñas cosas?. Mejor perecer de lujo que de vulgaridad.
O dicho de otra forma: Antes muerta/o que sencilla/o.
