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La Coctelera

LA PÁGINA IMPAR

En donde tú estás ahora estuve yo, donde yo estoy ahora tú estarás

30 Abril 2012

wicked problem

Hubo una época en que vivía en un edificio muy alto de mi ciudad, entonces, de cuando en cuando veía a la gente que conocía desde otra perspectiva (era un lugar céntrico y pasaba casi todo el mundo). Desde arriba, eran un punto del cual asomaban y escondían sus piernas. Era un jugar a quien es quien, con pocos datos y sobre todo según las actitutes. Me falta perspectiva aérea. A veces la echo de menos.

Por qué uno cree cada vez en menos cosas. Por ejemplo si dijera que no creo en dios mentiría. Al mirar atrás siempre he esperado a que alguien en algún momento arregle las cosas, o apelaba a justicias simples que pudiera hacer cualquier ser imaginario. Ahora sólo espero que me pudiese despertar dos horas, tres, 24, días después de que pase todo. Te pierdes el poso que imprime, aunque sean malas, las experiencias y que al final te forjan. Me da igual, me da igual, me digo una y otra vez, que pase todo y me despierte. No me importa pagar el precio del olvido.

Sigo con mi ira y rencor contra muchas cosas queriendo hablar de todo y nada. Sigo, sigo sin querer contar nada. Ahí va una muestra:

Siempre me han parecido poco creíbles estos neogurús, made man de la tecnología y los negocios estadounidenses. Cada tres por dos esta latente el famoso discurso de Steve Jobs en la universidad de Stanford diciendo con humildad que él nunca se había graduado y que lo había echado de la empresa que creó para luego volver a reinventarla. Es triste pensar que en libro donde le entrevistaron sobre su vida, al responder a la pregunta "¿Por qué ha contado algo a alguien tan esquivo?" la respuesta de Jobs sea: "Porque quería que mis hijos supieran por qué yo no estuve ahí". El muy gilipollas se lo cuenta a un periodista en vez de a su hijo ¿Y este es el tipo que iba diciendo por ahí que hay que vivir cada día como si fuera el último de tu vida?. Es tan cínico al afirmar eso como el día que el "filantropo" Warren Buffett se quejó al gobierno de que pagaba menos impuestos que su secretaria. Pues nada, señor Buffet, resulta que el mundo está patas del revés y usted es simplemente un hombre sencillo con dinero que se ha dedicado desde que gana pasta a raudales a hacer ingeniería económica para no pagar ni un puto duro al fisco de los Estados Unidos (que probablemente sea más efectivo que el nacional) y resulta que le jode que hasta en eso no se pueda parecer a los pobres mortales. Malo será.

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2 Abril 2012

A VUELTAS CON EL CARALIBRO

Hace unos meses ponía de vuelta y media a Facebook. Principalmente quería decir que aunque pongamos más tecnología sobre la mesa, la apuesta sólo basada en ella no hacia que mejorara las relaciones. No nos acercaba unos a otros. Y pasa el tiempo y sigo en mis trece: La famosa red social no ha servido nada más que para darme cuenta definitivamente que mi prima es una egocentrica de cojones, casi hasta lo enfermizo, que hay gente con la que tengo muchísimo menos en común de lo que creía (no me gustan ni las motos ni el fútbol, que le vamos a hacer), en fin, que veo una puta hipocresía ir felicitando cumpleaños ajenos como si fuera algo importantísimo en tu vida, cuando jamás nadie se ha acordado hasta que le saltó en puñetero aviso, que mira que es pesaito. Principalmente me abrí el Facebook para mantener contanto con la gente que conocí  en Irlanda, pero ha sido todo un despropósito. El uno ha resultado ser  un simpatizante de Mussolini, la otra una espiritual obsesiva de las fotos trucadas. En definitiva, a algunos y algunas, o no los entendía bien o aquello de vivir el momento me impidió intuir  que llegaran a ser capaces de decir tantas chorradas por minuto y encima dejarlas por escrito. Lo peor de todo, es que  la gente de la que realmente me interesa saber como les va, se han desencantado o han mandado al peo al Facebook si es que se lo han abierto.

Es normal.

Yo también, apenas comento (ni siquiera los cumpleaños). El ver como la vida de la gente (cuando en realidad no es así) se resume en viajes y juergas al final causa apatía.

Se que este es un post de esos que me sale de vez en cuando de mala uva, para tapar un problemón de cojones que se puede intuir en el post anterior. pero bueno, esto es un blog uno se lo folla como quiere y a veces es necesario desahogarse.

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12 Marzo 2012

Mundos paralelos

No se si alguna vez vas a leer esta carta, lo que más me apetece en este mundo es abrazarte y verte con los ojos con los que siempre te ví. Pero si hago esto, te haré más daño del que te he hecho nunca, más daño incluso de cuando nos hemos cruzado las palabras de que no queremos saber nada el uno del otro para el resto de nuestra vida. Estas enfermo. Al final hemos visto los síntomas como cuando sale esa pus putrefacta y sanguinolienta, cuando ya es todo tan obvio que salpica, cuando ha estallado. No supimos ver más allá de tu carrera de niño grande hasta los 65  que vas a cumplir. Jamás pude pensar que una de las mejores opciones que ahora te quedan es que te dejemos a tu suerte, que toques fondo. Económicamente te has devastado la vejez. Pero lo triste y tremendo es que estás a un tris de perder lo único importante que has construido a lo largo de tu vida. Ese algo autentico que tú has rodeado de mentiras y es difícil que no se haya contaminado. Es difícil, por no decir imposible que todo vuelva a ser como antes, pero si salimos de esta podremos encontrar otra forma de autenticidad, quizás algo verdadero por primera vez.

Ha tenido que ser duro, difícil, 10, 20...25 años (todavía no lo sabemos) llevando una doble vida, viéndonos a todos inconscientes jugar, delante de un dique que estaba a punto de reventar anegándolo todo. A lo mejor no te fue tan duro, pero sí fácil. Por mí puedo hablar, y te puedo decir que como la canción me has quitado un trozo de mi vida. Dicen que es muy complicado cambiar pasada la adolescencia, esa en la que se forma el carácter y los pocos años que le preceden de probar experiencias. Pero te aseguro que a los 38 he vuelto a cambiar, puedes sentirte orgulloso de que a partir de ahora voy a ser más desconfiado, miraré atrás analizando con recelo experiencias y sentimientos que antes consideraba claros y limpios, quizás me recupere algún día del todo. Ya nada volverá a ser como antes.

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31 Enero 2012

LAS COSAS QUE DICEN LAS PALABRAS

Simone de Beauvoir decía que lo peor de morir es ver desaparecer el edificio de conocimientos que vas construyendo a lo largo de tu vida: tantos libros leídos e interpretados en tu interior, conversaciones enriquecedoras, construcciones intelectuales...Todo ello se perdería para siempre. Este que os escribe, que no se ve una figura con tanta transcendencia para la humanidad (quizás sólo para unas poquitas personas, y sin entrar tan a fondo en el ámbito del saber), tiene  miedo a algo más de andar por casa: que de pronto pares y comiences a retroceder irremediablemente. La historia del conocimiento y también del sentir que lo arrastra es así: pasos para atrás y hacia delante. Así que no es de extrañar que cada una de las unidades que forman la masa evolutiva se comporten como el todo. Y es que el peligro está ahí acechando, ese caer en el irremediable retroceso justo cuando avanzas a más velocidad.

Quizás sea ese temor, es el que esté haciendo que de un tiempo hasta ahora esté comprando más libros de los que algún día pueda leer (obsesión por los libros puede ser). Y es que tengo la triste corazonada de que esos libros algún día hablarán por mí. Esto es lo que leyó o por lo menos quiso saber. Se interesó por tal cosa, o, aunque fue un capullo, al menos estos libros algo lo redimen. El saber anhelado es una extraña forma de transmitir una herencia que se despliega con intrincadas pistas, porque ni uno mismo sabe que es lo que más conviene conocer con el poco tiempo que se dispone para ello. A veces tienes la corazonada de que dejando tus dudas, esa búsqueda de la verdad, puedas ayudar a los que quieres.

Hace unos pocos meses le preguntaban a Arturo Pérez Reverte si iba a continuar con la saga de Alatriste. El escritor contestó algo así como que al ritmo que estaba produciendo sus novelas, le quedaban quizás una media docena y que ya debía ser muy selectivo con lo que escribía. No fue ni un sí, ni un no. Reverte podría haberle hecho la misma pregunta al entrevistador ¿Crees que de los cincuenta libros que te quedan por leer en tu vida vas a leer Alatriste?.

Charles Van Doren, en su a ratos estupendo Breve Historia del leer resume la historia de la filosofía de forma sencilla. Se trata de un péndulo que ha oscilado de uno a otro lado entre dos concepciones principales: lo que existe y de cómo la mente humana conoce lo que existe. Desde luego  no he encontrado jamás una forma más sencilla de resumir la historia del pensamiento.

A un lado los empiristas que creen que no existe nada que no sea perceptible y que el conocimiento se refiere a cosas que percibimos o se pueden percibir. Al otro, los racionalistas, sostienen que las cosas reales son ideas y principios, y el mundo de los fenómenos y las percepciones son un mero reflejo de la realidad que no percibimos en absoluto, sino que intuimos o conocemos con la mente a priori.

Las definiciones de una y otra concepción (explicadas de manera muy sencilla) ya apuntan que un tipo de filosofía es menos compleja que la otra. Pero ni siquiera actualmente, con todo el bagaje intelectual que llevamos el péndulo deja de oscilar.

Y así es nuestra forma de vivir, un péndulo que se decanta según la temporada que nos pille. Pero ya digo, un servidor por si a caso quiere dejar, la transcendencia de su búsqueda fosilizada en múltiples tomos. Que a lo mejor me da tiempo a leer a lo mejor no. Que lo digan mis hijos, los que me quisieron, los que me vieron vivir, si aquello sirvió para algo.

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17 Enero 2012

Malos tiempos para la lirica

- Mire usted, yo es que no se leer ni escribir, dejé la escuela cuando era un niño. Era un bruto y un animal. Empecé pero vino una profesora muy guapa y me tuvo que ir porque aquello iba a terminar mal. Es que soy muy animal ¿Sabe usted?.

Aquello respiraba tristeza. Un anejo de un desguace de casas que se comunicaban con el mundo encadenando construcciones abandonadas. Gentes que empezaron sus hogares y se quedaron sin dinero para terminarlos. Allí parecía que se habían terminado muchas cosas, no sólo el dinero. Ahogándose en un grito emboscado por el polvo. Nada.

- Pongan ustedes lo que han visto ¿Sabe usted? , es que a mi me gusta la legalidad. Si son cuatrocientas ovejas son cuatrocientas, si son menos, aunque sean dos o tres menos, pues menos. ¿Esto cuanto tardan en pagarlo?.

- Va a tardar su tiempo, ya sabe usted la Administración. Primero grabar los datos, luego validarlo y luego harán los pagos.

- ¿Para las elecciones?.

- Seguramente.

- Cuando ellos quieran...Esto ya ve usted como está, yo voy tirando...

- Usted lo tiene bien. Pero ya sabe lo que le he dicho antes, esto tarda.

- ¿Sabe usted? Yo es que he tenido una desgracia muy grande, se me murió un hijo el año pasado, el mayor...

Todo lo que hay alrededor, el polvo las casas descompuestas...se le meten por los ojos hasta hacer que los cierre con fuerza. La nada se queda fuera.

- En fin, que sea lo que tenga que ser.

- Pues que sea lo que tenga que ser.

 

Tags: crisis, tiempo

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15 Enero 2012

Días en blanco

18/09/2008

Dicen que no quedan hoy palabras, que se escapan, que huyen riéndose a lo lejos. Eso dicen. Que buscarlas es no tener norte ni sur, ni tener de cara el horizonte, ni de espalda el camino que se desea no haber dejado.

Apareciste tu, y es entonces cuando dejé de buscar.

07/10/2008

No hay días que se sostengan pensando que el edificio de una vida no se  pueda mover. Ser, renegado de los árboles cuando se quiso crecer, y ahora, fabricante de ríces de plástico, ramas de hielo, hojas de hilo que se descosen. No hay días que sostengan este pensamiento, ni a veces hay viento que lo pueda mover.No.

Si quedan hoy las palabras, que no haya que buscarlas.

31/01/2007

 

Necesitaba encontrar un pensamiento que le hiciera correr, huir si perdía la batalla contra aquella expresividad sucesiva, lacerante, que andaba en forma de impostura como un barco por sus cicatrices, un soplo familiar que no borraba ese aire macilento que se extendía por su ser. Era miedo a morir. Pino retuvo la mirada a la lluvia que empezaba a caer, así, ocultando el llanto pudo recordar...

...Pocos árboles se destapaban cuando la primavera, con un alma de pronto estío, cubría la chopera en un manto de nocturna impenetrabilidad. Eso no les importaba los muchachos, tres siluetas, que se distinguían por su porte. El mayor llevaba un rifle de aire comprimido abierto en forma de V, gesticulaba, como si en cualquier momento fuera a lanzar aquella victoria .El desagradable sabor de los perdigones en la boca, le hacía escupir continuamente, aunque no paraba de reír con su compañero, un tipo rechoncho que llevaba una linterna, atrás y recibiendo continuas órdenes, un joven Pino arrastraba una garrafa de cerveza a la que a cada dos pasos aligeraba de peso. Se pararon frente a un enorme nogal.

El de la escopeta echó un balín a un lado de la boca y escupió:

 

- Ayer le metí el dedo, tío...una peste a bacalao, yo acercando la mano y ella quitándomela. Al final hasta le gustó, vaya si le gustó.

 

-Con lo santa que parece.

 

-Luego cuando la llevé a su casa me dijo que nos habíamos pasado, cuando estaba allí gimiendo, no decía nada la muy guarra.

 

Los años lo habían hecho de sal, montón sobre montón, como si un sol eterno evaporara el mar que engendró su figura. Cristal hacía sus pensamientos, convertía en herida sus roces, espesaba sus miradas. Etérea figura que esa noche buscaba disolverse en sudor, si acaso, que la luna lo licuara al hacer subir una marea de saliva. Pero Pino preveía una ola, un fuerte muro que tuviera los santos cojones que tenía él y que se atreviera a chocar. Por ahora, cualquier mirada marcial se ahogaba en un festín de ahincadas golosas, cuerpo devorado por un sigiloso compás de besos.

 

A su lado estaba el Petrovick, una balanza equitativa, que en una mano sostenía "Los miserables" de Victor Hugo y con la otra trataba de acariciar la cerveza que le ronronea. Bailarín sobre chapas, este JeanValJean de barrio, había encontrado la paz en aquel ecosistema, incluso cuando los muchachos pasaban recordándole las visitas al recto: "¡Te la metieron bien, eh Pedrito!".Petrovick no se molestaba en levantar la vista, en cambiar una dimensión cincelada por recuerdo de oír más el eco que la voz, lastrada de no abogar por su propia causa. Vaciado del extremo de gritar hasta salir de si mismo, señalarse, sentirse hombre y animal, en un campo donde juegan el can agradecido y el dueño que tuvo el valor de rescatar de la camada al cachorro, que en su día, la sociedad apartó para la jaula. Si las lágrimas son palabras que la gente lee despacio, Petrovick ocupa su tiempo en hacer creer a todos y a sí mismo, que secar los ojos es memorizarlas desordenadas.

 

Una fábrica de destruir cigarrillos y no esperar nada, tarda en contestar.

 

- Les doy asco- Se responde- ¿No es eso lo que dijeron el otro día?.

 

-Venga y líate eso ya, cojones- contesta Pino que tiene los puños en blanco de apretar el borde del banco.

 

-Líatelo tú con la polla.

 

-¿A dónde vas?

 

- A ver si además de mirar, saben también hablar.

Pino se toma poco tiempo, la conoce, no necesita hablar para saber lo que quiere, lo que ella y él se arriesgan. Se la juega

Tags: palabras

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10 Enero 2012

Quitar un instante

Ayer te vi. No dijimos ninguno de los dos nada. Ni siquiera intentamos reconocernos. Salías de un supermercado y yo iba a hacer unas gestiones a un banco -que luego salieron mal-. Era una hora laborable, así que cada uno de los dos podíamos preguntarnos qué hacíamos allí. Te suponía en Barcelona, y yo que no tenía que estar allí siquiera, fue puro azar. Sólo sé que encontrarnos como dos desconocidos, hizo que ese pequeño habitáculo, que con los años se hace grande y acapara cosas llamado morir, se me hizo presente, que se abarrotaba un poquito. A mí no me valen los Facebook, llenos de fiestas y viajes. Sólo me valen esos cuadernos que llené a los 17 cuando estaba enamorado, con las tres últimas páginas sólo con tu nombre y que están en una caja que siempre molesta a mis padres en las mudanzas. Un día estuvimos apunto de besarnos y yo no lo hice por lealtad a un amigo, nunca sabré porque no lo hiciste tu, pero fue lo mejor que pudimos hacer. La lealtad se fue, la amistad también, el amigo no lo encuentro ni por Facebook. Y solo me pesa el olvido de esta mañana. Si, encontré otra forma de enamorarme, más plena, que me hace más feliz, que será lo que marque mi vida con la persona que quiero. Pero sólo han sido unos segundos  -ya olvidados, pero aquí para siempre- que me han hecho sentir que rozarme con la vida sin dejar rastro, que con facilidad se te cure el rasguño, significa quitarte un instante.

Tags: tiempo

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31 Diciembre 2011

LAS NAVIDADES Y ET

Después de que termine ET, uno se teme lo peor. Tal y como se las gastan los americanos, probablemente los pobres chavales serán acusados de robo de material federal, la violación de no se cuantas leyes estatales de California. Al pobe Elliot le puede caer tal estigma por soñar (o haber visto cumplidos sus sueños) que el resto de su vida y la de su familia puede ser un jodido infierno. A veces se agradece que no te sigan contando la historia.

Aunque quien sabe, pensarlo hoy, un día de esperanzas frustradas no estaría mal, que giro daría este cuento. Spielberg siempre dijo sin pudor que el mensaje fundamental era que la fantasía (lo inexplicable, lo ilimitado que es lo que uno cree) lo puede todo. Ahí está la NASA con todo su potencial tecnológico persiguiendo a una pandilla de chiquillos en bicicleta, cuando en un momento dado, echan a volar, sin motores, sin estudios aerodinámicos complejos, pegándole una patada en los cojones a la más vieja ley empírica que empezó a sustentarlo todo: la gravedad.  ET vino  en cuerpo presente para convertirse en un catalizador de sueños. No es de extrañar que durante toda la secuencia, más que recrearse en el efecto técnico de que las bicis volaran, aparezcan muchos planos de las caras de los chavales, e identificar  al espectador con la idea de que estaban viviendo su gran sueño.

Spielberg volcó en el personaje de Elliot el niño que siempre quiso ser, o quizás ya adulto quiso volver a entender las cosas través de los ojos de un niño. Quizá por ello ET, dividió a la crítica casi desde el principio: o era el culmen de un proceso de infantilización que ha convertido la mirada del director en el máximo exponente de un cóctel de puritanismo, magia y espíritu conservador, aderezado eso sí, de gran oficio. O era magia pura porque colocaba al espectador en la situación de verlo todo a través de una mirada que abandonó hace muchos años, algo no siempre fácil de lograr. Algunos críticos franceses en una pirueta surrealista ha llevado esa perspectiva al terreno del pscoanálisis: el poder catalítico de ET se transforma en escatológico, cuando se relaciona al extraterrestre (pobrecito) con la atracción, de origen freudiano, que siente los niños hacia la mierda (tiene que estar de estudio psicológico  -hay tema que dicen más del autor que de lo que escriben -el análisis que hizo de la película Roland Benabou en su artículo L´erotisme anal dans le film ET).

Discrepo,  después de ver los 20 primeros minutos de "Salvar al soldado Ryan", que en Spielberg exista una permanente mirada cristalina de como es el mundo, aunque no niego que  le salga muy amenudo el ramalazo (véase los distantes minutos de la citada Ryan).

Y a mí, no se porque, esta película, ET, ha sido una de las pocas cosas que, no exactamente conmovido, pero si llenado, de toda la puta mierda, que como es habitual, ha echado la televisión esta navidad. La ví por primera vez en su estreno en los cines,  y volver a verla, y ahora, me ha lanzado a la cara la sensación que a ratos estoy sintiendo , y es que el mundo cambia, pero de una manera extraña: ese sentirse a veces  en el tren, otras fuera y verlo pasar o arrancar despacio y no saber si volver a subirte o no. Realmente vivimos tiempos confusos, a ratos difíciles. Y por favor no me pregunten qué narices tiene que ver eso con ET.

 


 

Tags: cine

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Sobre mí

Una expresividad torturada y lacerante, una sucesiva presencia de un mismo personaje en diferentes momentos de la historia, donde emerja, en una u otra forma, el concepto de esclavitud humana. Eso soy

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